17/04/2019
Antiguas concepciones del universo: Un viaje a la cosmovisión medieval
La Edad Media, un período que abarca aproximadamente mil años, albergó diversas concepciones del universo. Sin embargo, existía un hilo conductor en la cosmovisión de la Europa medieval, influenciado por la autoridad de autores clásicos como Aristóteles, Ptolomeo y figuras religiosas como San Agustín.

El universo geocéntrico: La Tierra en el centro de todo
La visión aristotélica-ptolemaica del universo, que prevaleció hasta el siglo XVI, colocaba a la Tierra en el centro de un cosmos ordenado y jerárquico. Este universo se componía de una serie de esferas concéntricas, como capas de una cebolla, con la Tierra inmóvil en el centro.
Las esferas celestiales: Un concierto cósmico
Más allá de la Tierra, se extendían nueve esferas celestiales. La más externa, el Primum Mobile, giraba cada 24 horas, impulsando el movimiento de las demás esferas. Le setutorial la esfera de las estrellas fijas, el Stellatum, y luego siete esferas, cada una con un planeta incrustado: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna. Estas esferas, compuestas de éter, un quinto elemento incorruptible, se movían en armonía, creando la "música de las esferas", una melodía celestial inaudible para los oídos humanos.
La influencia de los astros: El destino en las estrellas
A cada esfera planetaria se le atribuía una inteligencia que influía en el carácter de las personas. Así, Saturno se asociaba con la melancolía, Júpiter con la jovialidad, Marte con la belicosidad, Venus con el amor, Mercurio con el intelecto y la Luna con la inestabilidad emocional. La Tierra, inmóvil en el centro, se consideraba bajo la influencia de la Fortuna, una diosa caprichosa que giraba su rueda, determinando la suerte de los mortales.
El entorno sublunar: Un reino de cambio e imperfección
En contraste con la perfección y el orden del entorno supralunar, el entorno sublunar, bajo la esfera de la Luna, se caracterizaba por el cambio, la imperfección y la influencia de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Estos elementos, con sus cualidades de calor, frío, humedad y sequedad, se combinaban para formar los humores que determinaban la salud y el temperamento de las personas.

La geografía medieval: Un entorno de maravillas y monstruos
La geografía medieval se basaba en una visión eurocéntrica del entorno, con Jerusalén a menudo en el centro de los mapas. Asia, África y Europa se representaban con cierta precisión, pero más allá de los confines del entorno conocido, se imaginaban tierras exóticas habitadas por criaturas fantásticas y pueblos con costumbres extrañas. Los bestiarios medievales describían animales mitológicos como dragones, unicornios y grifos, mientras que los relatos de viajeros hablaban de hombres con cabeza de perro, pigmeos que luchaban contra grullas y gigantes con un solo ojo.
El ser humano: Un microcosmos en el macrocosmos
En la cosmovisión medieval, el ser humano se consideraba un microcosmos, un reflejo del macrocosmos del universo. El cuerpo humano, compuesto por los cuatro elementos, se correspondía con las cuatro esferas sublunares, mientras que las tres partes del alma (vegetativa, sensitiva y racional) se relacionaban con las esferas celestiales. Esta visión del ser humano como un universo en miniatura reforzaba la idea de un cosmos ordenado y jerárquico, donde cada elemento tenía su lugar y función.
El legado de la cosmovisión medieval
La cosmovisión medieval, aunque hoy en día superada por la ciencia moderna, nos ofrece una maravilloso ventana a la mentalidad de una época. Su visión del universo como un sistema ordenado y jerárquico, con la Tierra en el centro, refleja la importancia de la religión y la filosofía en la vida medieval. Aunque la revolución científica del Renacimiento y la Ilustración cambiaron radicalmente nuestra comprensión del cosmos, la influencia de la cosmovisión medieval aún se puede apreciar en el arte, la literatura y el pensamiento occidental.
Tabla comparativa: Cosmovisión medieval vs. Cosmovisión moderna
| Característica | Cosmovisión medieval | Cosmovisión moderna |
|---|---|---|
| Estructura del universo | Geocéntrico (Tierra en el centro) | Heliocéntrico (Sol en el centro) |
| Composición del universo | Esferas celestiales, elementos (tierra, agua, aire, fuego), éter | Galaxias, estrellas, planetas, materia oscura, energía oscura |
| Influencia de los astros | Determinante en el carácter y el destino | Influencia gravitatoria, no determinante en el carácter o el destino |
| Lugar del ser humano | Centro del universo, microcosmos | Habitante de un planeta en un vasto universo |
Consultas habituales sobre la cosmovisión medieval:
- ¿Qué era el Primum Mobile?
- ¿Cómo se relacionaban los planetas con el carácter de las personas?
- ¿Cuáles eran los cuatro elementos del entorno sublunar?
- ¿Cómo se imaginaba la geografía del entorno en la Edad Media?
- ¿Qué significa que el ser humano era un microcosmos?
La antigua concepción del universo en la Edad Media nos muestra un entorno donde la religión, la filosofía y la observación se entrelazaban para crear una visión coherente y significativa del cosmos. A pesar de sus limitaciones, esta cosmovisión sentó las bases para el desarrollo del pensamiento científico y la exploración del universo que continúa hasta nuestros días.
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